El grupo centrará las ventas de su nueva sociedad con Hojiblanca en el extranjero
Paula Zapata - BARCELONA. Si hay algo español que despierta interés en otros países, por encima de los toros, es el aceite de oliva. La multinacional Cargill, de origen estadounidense, ya ha puesto fecha de salida a su carrera por hacerse con un puesto en el mercado del aceite de oliva en todo el mundo y competir con una de las principales alianzas en este mercado, SOS-Carbonell. El grupo, uno de los mayores comerciales de compraventa de cereales y semillas oleaginosas a nivel mundial, ha marcado en el calendario la fecha de salida para empezar a comercializar las primeras botellas de aceite de oliva que salen de la planta que construye con la Cooperativa Hojiblanca tras crear una sociedad conjunta.
Bajo el nombre de Mercaóleo, ambas compañías quieren vender el aceite como marca blanca a distribuidores, “pero haciendo énfasis en el mercado exterior. Es una oportunidad para aprovechar la infraestructura que tiene Cargill en todo el mundo”, explica José María Mateo, presidente de Cargill Ibérica.La filial española, que tiene su sede en Martorell (Barcelona), invirtió unos nueve millones para poner en marcha la sociedad conjunta, aunque Mateo es prudente a la hora de valorar las ventas que puede aportar la joint venture al grupo.
En la primera parte de este año, que corresponde al tercer trimestre del año fiscal de la multinacional, el negocio global del grupo ha caído un 68 por ciento, hasta los 245 millones. España y Portugal se encuentran “en la misma situación que el resto de la compañía. No somos inmunes a la crisis”, asegura Mateo, que descarta dar cifras exactas sobre la evolución del negocio en la filial que él preside. Durante el ejercicio 2008, Cargill Ibérica facturó 1.763 millones, un 19,6 por ciento más que en 2007.
Hora de ser prudentes
El grupo finalizó a principios de año la fusión de todas sus sociedades en España bajo la firma Cargill S.L.U. y ahora mira la manera de “armonizar y consolidar todas las compras” que ha realizado desde que llegó a España en 1960. Mateo aclara que, en estos momentos, la política de adquisiciones debe ligarse “a la prudencia, tanto en la toma de decisiones como en las acciones que llevemos a cabo para poder ser competitivos”.
La crisis económica actual y la caída del precio de las materias primas han golpeado el negocio de la compañía de capital familiar, que ya ha anunciado que la situación puede provocar algunos recortes.
“Cargill Ibérica tiene solidez financiera. No tenemos órdenes de desinvertir pero en el actual entorno miramos cómo ser más competitivos y reducir costes”, aclara Mateo. En la actualidad el grupo emplea en España a 1.200 personas repartidas en las 18 plantas con que cuenta el grupo para sus divisiones que nutrición animal, cereales y oleaginosas, almidones y glucosas, aceites refinados, malta-para surtir a la industria cervecera - e ingredientes alimentarios.
En los últimos años Cargill ha hecho especial hincapié en esta última división para la que dispone de un departamento de I+D en Rubi (Barcelona). Además el negocio farmacéutico, ubicado en Martorell, surte a todo el mundo de dextrosa para incorporarla a los sueros de uso médico. Mateo calcula que cada año, Cargill Ibérica destina más de diez millones de euros a los procesos de innovación y seguridad del grupo e España y Portugal.
La cifra: 1.763 MILLONES. Es la facturación de Cargill Ibérica en 2008. El grupo suma 18 plantas en España y Portugal y una plantilla de 1.200 personas. La filial española cuenta con un departamento de I+D en Rubí para innovar en fórmulas y materias primas, sobretodo para el sector cárnico.
